9/11/12

Contra el viento del norte de Daniel Glattauer


En la vida diaria ¿hay lugar más seguro para los deseos secretos que el mundo virtual? Leo Leike recibe mensajes por error de una desconocida llamada Emmi. Como es educado, le contesta y como él la atrae, ella escribe de nuevo. Así, poco a poco, se entabla un diálogo en el que no hay marcha atrás. ¿Sobrevivirían las emociones enviadas, recibidas y guardadas en un encuentro «real»?

... Con qué pocas palabras puede desatarse la pasión...

Conozco este libro desde hace mucho tiempo pero jamás me llamó la atención tanto como para comprarlo y leerlo, no me lo pensé ni una sola vez... hasta hace poco que sacaron ambos libros en un pack super barato, y por X motivos me empezó a interesar conocer esta historia de un romance virtual sobre la que se hablan tantas maravillas... Y en que genial momento tomé esa maravillosa decisión!!! Comprarme los libros y empezar a leer!!! Sin saberlo, me habría arrepentido siempre de no haberme adentrado en esta preciosa historia que ahora, después de terminar este primer libro, me tiene completamente conquistada y fascinada.

Primero de todo, me ha parecido increíblemente original la forma de narrar la historia, a través de correos electrónicos que se mandan los protagonistas. No hay nada más en el libro, solo su correspondencia virtual. Esa era una de las razones por las que al principio no cogí interés por este libro, pues ahora puedo reconocer lo equivocada que estaba. Se lee rápido, fácilmente y engancha muchísimo. La historia se hace muy amena y muy entretenida, no aburre en ningún momento, acapara completamente toda tu atención, de correo a correo, cada vez más intensos y adictivos.

Cuando veo que me llega un mensaje tuyo, me palpita el corazón.

Y cada correo nos permite conocer profundamente a los protagonistas, no su físico o su día cotidiano o cualquier nimiedad sin importancia en el mundo virtual, en su pequeña e intima burbuja que ellos se van creando poco a poco, pero si sus sentimientos, sus emociones, sus pensamientos, su personalidad sin tapujos, cada vez en más confianza e intimidad.

Pienso mucho en ti, temprano por la mañana, al mediodía, por la tarde, por la noche, en los intervalos, un rato antes y un rato después de cada intervalo. Y también durante.

Además, debo decir, a mi que me encanta trastear por internet y vivir en el mundo virtual, que a través de los correos y de sus emociones, con esta historia y sus protagonistas se nos abren las puertas de forma muy realista a lo intenso y adictivo que puede llegar a ser ese mundo, tan anónimo pero a la vez tan revelador, porque cuando no tienes que dar la cara, de alguna forma no sientes esa necesidad y presión social de controlarte y no perder las buenas formas, cuando no tienes que dar la cara, cuando solo eres palabras, puedes ser la más absoluta mentira, o la más absoluta verdad.

Querida Emmi:
¿Has notado que no sabemos absolutamente nada el uno del otro? Creamos personajes virtuales, confeccionamos irreales retratos robot el uno del otro. Formulamos preguntas cuyo atractivo reside en que quedan sin respuesta. Pues sí, nos dedicamos a despertar la curiosidad del otro y a seguir alimentándola al no satisfacerla de manera definitiva. Intentamos leer entre líneas, entre palabras, y pronto entre letras tal vez. Hacemos grandes esfuerzos por juzgar bien al otro. Y al mismo tiempo nos preocupamos de no desvelar nada importante de nosotros mismos. (....)
Nos comunicamos en el vacío. No hay ninguna otra persona a nuestro alrededor. No vivimos en ninguna parte. No tenemos edad. No tenemos rostro. No hacemos distinción entre el día y la noche. No vivimos en ninguna época. Lo único que tenemos son nuestras dos pantallas, cada cual de manera estricta y secreta por su cuenta, y compartimos una afición: nos interesamos por una persona absolutamente desconocida.

Y eso es lo que les pasa a ellos, poco a poco se enganchan sin medida el uno al otro, a sus fantasías imaginarias, a la verdad y la mentira que el mundo virtual representa. Tanto que llegan a necesitarse, que se vuelven adictos a los correos y a tener noticias del otro, que cada vez hablan más y quieren más y fantasean más... Pero Emmi es una mujer casada, y un encuentro en real, llevar su relación a la realidad, podría ser peligroso y muy complicado, destruiría la fantasía imaginaria y podría destruir por completo y sin reparo su relación, si la realidad no es mejor que la ficción, o todo lo contrario. Y están mucho tiempo en ese tira y afloja, de querer más pero no atreverse a hacerlo, sobre todo por parte de Leo, Emmi es más lanzada y despreocupada, más egoísta y caprichosa.

Para nosotros dos, aquí no hay nadie más que nosotros dos. Seguiremos en contacto hasta que alguno se quede sin aliento o pierda las ganas...

No voy a contaros nada sobre los personajes, sobre cómo son, porque es la esencia del libro, descubrirles cada vez más con cada correo, poco a poco conocer sus sentimientos, sus pensamientos, sus deseos y sus miedos, conocerles completa y profundamente, mientras su relación avanza y crece. Por eso prefiero no contaros nada sobre ellos, pero os aseguro que ambos merecen la pena, con sus virtudes y sus defectos, porque son personajes muy reales y no son perfectos, merece la pena conocerles. Te harán reír e incluso puede que te hagan llorar, habrá momentos románticos y también discusiones, confesiones y fantasías, amistad y enamoramiento... son muy intensos y complejos, muy realistas. A veces te caerán mejor y otras te sacarán de quicio, pero no te dejarán indiferente, eso es lo importante.

Creo que en el mundo en el que actualmente vivimos, con lo importante e imprescindible que es internet en nuestras vidas, este es un libro que todo el mundo debería leer, una historia que todo el mundo debería conocer. Una historia de amistad y de amor muy original y muy bonita. Muy realista y muy humana.

Cada uno de nosotros es la voz de la fantasía del otro. ¿Acaso eso no es lo bastante bonito y valioso para dejarlo así?

Yo ya estoy deseando leer el segundo libro porque... MENUDO FINAL!!! Se me saltaron algunas lágrimas, y todavía sigo alucinando cada vez que lo recuerdo. Es fantástico. Acabe bien o mal, no os lo diré, pero si que es inmejorable, un final atrevido y perfecto.

De verdad, me he enamorado de este libro, tenéis que leerlo :)

Lo mejor: Es un libro lleno de sentimientos y de emociones, las transmite muy fácil e intensamente, las vives junto a los protagonistas. Y es una historia y unos personajes muy realista y cercanos. "Podría pasarnos a cualquiera".
Lo peor: Absolutamente nada.

PUNTUACIÓN: 5 


Tengo frío. El viento del norte me da en la cara.
¿Ahora qué hacemos?

1/11/12

Frases 16. Los cien mil reinos (2)


Durante medio instante, algo cambió dentro de mí. Miré a Nahadoth y no lo vi como la poderosa, impredecible y letal entidad que era.
Lo deseé. Deseé seducirlo. Controlarlo. Me vi desnuda sobre hierba verde, con los brazos y las piernas alrededor de Nahadoth mientras él se estremecía sobre mí, atrapado e impotente en los placeres de mi carne. Mío. Me vi acariciar su cabello, negro como la medianoche, y levantar la mirada hacia mis propios ojos y sonreír de condescendiente y posesiva satisfacción.
Rechacé la imagen y la sensación casi tan pronto como aparecieron en mi mente. Pero era otra advertencia.


- Cuántos secretos te rodean… - murmuró el Señor de la noche. – Cuántas mentiras, igual que velos… ¿Quieres que te despoje de ellas? – Su mano me tocó la cadera. Sin querer, di un respingo. Su nariz acarició la mía y su aliento me rozó los labios. – Me deseas.
De no haber estado temblando, habría empezado a hacerlo en aquel momento.
- N-no.
- Cuantas mentiras… - Con la última palabra, su lengua asomó entre sus labios y acarició los míos.

Fue como si cada músculo de mi cuerpo se pusiera en tensión. Incapaz de controlarme, se me escapó un sollozo. Volví a verme sobre la hierba verde, debajo de él, atrapada por él. Me vi en una cama, la misma cama en la que me sentaba en aquel momento. Vi como me poseía en la cama de mi madre, con rostro salvaje y movimientos violentos, y me di cuenta de que ni lo poseía ni lo controlaba. ¿Cómo había llegado a imaginar que podía hacerlo alguna vez? Él me utilizaba mientras yo, impotente, lloraba de dolor y deseo. Era suya y él me devoraba, se daba un banquete con mi cordura, la hacía mil pedazos sangrantes y los engullía uno a uno. Me destruiría y disfrutaría inmensamente de ello desde el primer segundo hasta el último.

- Oh, dioses… - susurré sin reparar en lo irónico de mi juramento. Alargué los brazos y enterré las manos en su aura negra para apartarlo de mí. Sentí en frío aire de la noche y creí que mis manos seguirían avanzando sin encontrar nada. Pero entonces toparon con carne sólida, un cuerpo cálido, ropa… Me aferré a esta última para no olvidar la realidad y el peligro. Casi no pude resistir la tentación de atraerlo hacia mí. – No lo hagas, por favor. Por favor, oh, dioses, por favor, no lo hagas.
Seguía pegado a mí, amenazante. Su boca aún rozaba la mía, noté que sonreía.
- ¿Es una orden?
Estaba temblando de miedo, de deseo y de esfuerzo. Esto último dio finalmente sus frutos y logré apartar mi rostro del suyo. Su fresco aliento me acarició el cuello y sentí que descendía por todo mi cuerpo, como la más íntima de las caricias. Nunca había deseado tanto a un hombre, nunca, en toda mi vida. Y nunca había tenido tanto miedo.
- Por favor – volví a decir.
Me besó muy suavemente en el cuello. Traté de no gemir, pero fracasé miserablemente. Lo deseaba tanto que me dolía. Pero entonces suspiró, se levantó y se acercó a la ventana. Los zarcillos negros de su poder permanecieron sobre mí un instante más. Había estado casi sepultada en su oscuridad. Pero cuando se alejó, los zarcillos me soltaron – a regañadientes, se diría – y volvieron a posarse en la permanente quietud de su aura.