20/6/12

Frases 12. Aquerón

* Primera Parte - Prólogo *

- Algún día os arrepentiréis de lo que me habéis hecho. Cuando Apóstolos regrese, lo pagaréis caro.
Xedrix se interpuso entre ella y los demás. Apolimia le colocó una mano en el hombro para evitar que atacara.
- No nos harán daño, Xedrix. No pueden.
- No – convino Arcón con amargura – pero permanecerás encerrada en Kalosis hasta que nos reveles dónde está Apóstolos o hasta que él muera. Solo entonces podrás regresar a Katoteros.
Apolimia siguió riendo.
- Cuando mi hijo alcance la madurez, tendrá el poder de venir a buscarme. Y cuando me libere, el mundo que conocéis llegará a su fin. Y yo os derrocaré a todos.
Arcón meneó la cabeza.
- Lo encontraremos. Lo mataremos.
- No lo conseguiréis. Y yo bailaré sobre vuestras tumbas.


* El diario de Ryssa. Princesa de Dídimos *

- ¿Por qué me odian tanto, Ryssa?
Dejé mi labor para mirar a Aquerón, que se acercaba con timidez. A sus siete años era un niño increíblemente guapo. Su largo pelo rubio relucía en la habitación como si hubiera sido bendecido por los mismos dioses que parecían haberlo abandonado.
- Nadie te odia, akribos.
Sin embargo, en el fondo de mi corazón yo sabía la verdad.
Al igual que él.
Cuando se acercó más, vi la marca enrojecida de una mano en su rostro. No había lágrimas en sus turbulentos ojos plateados. Se había acostumbrado a los golpes de tal manera que ya no parecían afectarlo.
Al menos, no físicamente, solo en su corazón.
- ¿Qué ha pasado? – le pregunté.
Aquerón desvió la mirada.
Me aparté del bastidor y acorté la distancia que nos separaba. Me arrodillé delante de él y le aparté el pelo con cuidado de la mejilla hinchada.
- Cuéntamelo.
- La vi abrazarlo.
No me hizo falta preguntarle a quién se refería. Había estado con nuestra madre. Nunca entendí cómo podía ser tan cariñosa con Estigio y conmigo y al mismo tiempo ser tan cruel con Aquerón.
- ¿Y…?
- Yo también quería un abrazo.
En ese momento reparé en ellos. En los signos evidentes de un niño que solo quería el amor de su madre. Vi el ligero temblor de sus labios, el brillo de las lágrimas en sus ojos.
- ¿Por qué si soy igual que mi hermano, yo soy antinatural pero él no? No entiendo por qué soy un monstruo. No me siento como un monstruo.


* Segunda Parte - Aquerón *

“Yo te protegeré”…

La promesa de la diosa resonaba en sus oídos mientras la miraba desde arriba, a la espera de que le asestara el golpe de gracia. La verdad era que prefería la muerte al espantoso dolor que le estaba destrozando el corazón al verla hacer lo que estaba haciendo.
Artemisa le había mentido.
De repente, cayó al suelo. La misma fuerza invisible que lo había mantenido contra la pared, lo hizo rodar por el mármol y lo inmovilizó mientras Artemisa se acercaba con una mirada asesina.
- Te juro que como digas una sola palabra de esto a alguien haré que te maten de una forma tan dolorosa que tus súplicas pidiendo clemencia resonarán por toda la eternidad.
Sus palabras le llenaron los ojos de lágrimas porque le recordaron a tantas otras amenazas de aquellos que lo despreciaban por desearlo. ¿Cuántos dignatarios, cuántos nobles, habían buscado sus servicios y después lo habían maldecido en cuanto obtuvieron el placer que buscaban?
Vivían con el miedo de que un puto arruinara sus valiosas reputaciones. Lo habían echado de sus camas a patadas o lo habían tirado al suelo mientras lo maldecían por la lujuria que despertaba en ellos como si lo hiciera a propósito.
¿Cómo había podido pensar que Artemisa sería distinta? A fin de cuentas, él era lo que era. Nada.
- ¿Estás escuchándome? – masculló Artemisa, que se acercó para hablarle en la cara.
- Te escucho.
- Te arrancaré la lengua.
Tuvo que contenerse para no soltar una carcajada al escuchar la conocida amenaza. Siempre supo que jamás la llevarían a cabo. La lengua era lo más valioso de su persona, ya que era la parte de su anatomía que más placer provocaba.
- Como deseéis, akra.
Lo agarró del pelo y le dio un tirón para obligarlo a mirarla.
- Soy la diosa Artemisa.
Y él era Aquerón Partenopaeo. Un puto maldecido por los dioses. Un esclavo despreciado. Incapaz de ganarse el amor de nadie.


* Tercera Parte - En el Presente *

- Juré que si alguna vez escapaba de Kalosis, mataría a Artemisa y a Apolo por lo que te hicieron. Los dos sabemos que si no cumplo mi palabra moriré. Así que estás en lo cierto. Si me liberas, estaré obligada a destruir el mundo.
- Y yo estoy obligado a mantenerte encerrada.
Su madre meneó la cabeza.
- Nunca entenderé cómo es posible que me sienta tan orgullosa de ti y tan decepcionada a la vez. No entiendo la lealtad que demuestras por una raza que te traicionó… No, fue mucho peor que una simple traición, te torturaron y abusaron de ti de un modo que no merece ni compasión ni perdón. Pero respeto tus convicciones aun cuando se oponen por completo a las mías. Ninguna madre podría estar más orgullosa de su hijo, Apóstolos. Ve a por tu diario. Y recuerda que estoy aquí para ayudarte en todo lo posible.
Levantó la mano y su madre imitó el gesto hasta que estuvieron la una frente a la otra. Era lo más cerca que estarían de tocarse. Una parte de su ser ansiaba liberarla costara lo que costase.
Sin embargo y tras haber sufrido tanto, no sería capaz de vivir sabiendo que les había hecho daño a otras personas. A menos que se lo merecieran, por supuesto.
- Que mi amor te acompañe, Apóstolos. Haz lo que tengas que hacer.


18/6/12

AQUERÓN de Sherrilyn Kenyon

El acero más fuerte se forja en las llamas del infierno

- Eres Apóstolos. El Heraldo. El hijo de Apolimia, la Destructora. Tu deseo es el deseo del universo. Eres el destino final de todos…

Primero debo decir que el libro se puede leer de forma independiente, porque empieza con el nacimiento de Aquerón y conocemos toda su vida pasando por los momentos más importantes y con diferentes narradores hasta que él es adulto y se convierte en el narrador. Nos explica toda su vida con todo detalle, sin cortarse en los malos momentos, que son casi todos, hay escenas muy crueles y muy difíciles de leer, Aquerón ha tenido una vida horrorosa, lo peor que te puedas imaginar, y nos lo cuentan todo: las violaciones, las palizas, las humillaciones… todo, aunque por suerte sin detalles escabrosos. Es una historia dura pero también es un libro increíble que todo el mundo debería leer. Es una historia cruel, llena de dolor y desesperanza, pero también llena de fuerza y de valentía, y al final termina como Aquerón se merece, la parte del presente es muchísimo más bonita, obvio, con la historia de amor entre Ash y Tori, no lo esperaba pero hacen una pareja maravillosa. Esa es la parte del amor, de la esperanza y de la superación.

*** Primera parte ***  9.548 a.C. / 7.382 a.C.

- ¡Matad a ese bebé!

Todo empieza con el nacimiento de Apóstolos, ese es el nombre que le pone su madre, hijo de Apolimia y de Arcón. Pero antes de que nazca sus hermanastras, las Moiras, jóvenes y celosas, sin pretenderlo le maldicen con una profecía: él será el causante de la destrucción del panteón atlante, así que Arcón manda ejecutar a su hijo, es increíble lo fríos y malvados que pueden ser los dioses, pero por suerte Apolimia no quiere perder a su hijo y ella misma se lo saca del vientre para que lo bajen al mundo humano y le metan en el vientre de una reina humana y así que no le puedan encontrar.

En los demás libros Apolimia no me había interesado mucho pero después de conocerla de cerca en este y ver el gran amor que le profesa a su hijo, por muy diosa de la destrucción que sea, me ha encantado este personaje, como lucha y como se sacrifica por su hijo. Pero por desgracia Apolimia confía en quien no debería hacerlo, pobre Aquerón, perseguido y odiado incluso antes de nacer por un estúpido error de unas malcriadas pero muy poderosas hermanastras. Y los dioses, cuando se trata de sus vidas, no distan tanto de los humanos, hacen cualquier cosa por sobrevivir, poco tienen de divinos y todopoderosos cuando el miedo les hace cometer tales injusticias.

~~ El diario de Ryssa. Princesa de Dídimos ~~

Aquerón nace en el vientre de una reina pero todo lo que Apolimia tenía planeado se le vuelve en su contra, los humanos rechazan al niño semidiós por no ser suyo, sangre de su sangre, y por sus extraños ojos plateados. Y Aquerón, ahora sin oportunidad de volver a ser salvado, nace maldito, solo y desprotegido entre los humanos. Además su vida está unida a la del otro niño que nace con él, su gemelo humano.

- Entonces se llamará Aquerón, como el río de la aflicción. Al igual que el curso del río del Inframundo, su viaje será oscuro, largo e imperecedero. Tendrá el don de dar la vida y de quitarla. Caminará solo y abandonado… siempre buscando benevolencia, pero encontrando únicamente crueldad. – La curandera bajó la mirada hacia el niño que tenía entre las manos y murmuró la verdad que lo perseguirá durante el resto de su existencia. – Que los dioses se apiaden de ti, pequeñín. Porque nadie más lo hará.

Esta parte está narrada por Ryssa, la hermana (hermanastra) de Aquerón, siete años mayor que él. La única persona que no lo maltratará. Sus padres lo odiarán y lo despreciarán, lo rechazarán cruelmente, durante los pocos años que pase con ellos, antes de cumplir los diez ya no le soportan más y hacen que “su tío” se lo lleve a la Atlántida para vivir con él, se deshacen de él mientras el pobre niño inocente llora y no entiende por qué nadie le quiere, me rompe el corazón.

Y entonces empieza lo peor para ese pobre niño. Nueve años después de que se lo llevaran, Ryssa va a buscarle sin que nadie lo sepa, porque no la dejaban ir a verle, y lo que se encuentra allí es una salvajada. Aquerón es un tsoulus: un esclavo sexual, y además le maltratan brutal y despiadadamente. Aquerón vive un horror y no tiene personalidad ni voluntad propia pues la mayor parte del tiempo está drogado.

Pero un rayo de esperanza se abre para Aquerón cuando Ryssa lo encuentra y lo rescata, se lo tiene que llevar a escondidas a la casa de verano para que esté a salvo y que nadie los encuentre. Ryssa me ha gustado muchísimo, cómo le ayuda, cómo le quiere y lucha por él, aunque a veces podría haberse esforzado más, pero también hay que entender que solo es una mujer en un mundo de hombres y no tiene ni voz ni voto para nada… hay momentos en los que podría y debería haber luchado más por él, pero el mundo es injusto y las personas son cobardes…. Ella le enseña a disfrutar, a relajarse y no tener miedo, a ser una persona normal con dignidad y voz propia, y Aquerón aprende con cuidado y miedo pero rápido, es muy fuerte. Pero al final consiguen encontrarlos. Justo cuando mejor estaba con Ryssa, cuando confiaba completamente y se encontraba totalmente a salvo lo fastidian todo y vuelven a romperle el corazón.

Aquerón está destinado a sufrir de la forma más cruel e injusta y solo Ryssa parece querer salvarlo, los demás lo único que hacen es violarle o pegarle. Su padre y su hermano van a hacerle muchísimo daño, le odiarán tanto que si no fuera porque su vida está unida a la de Estigio le matarían.

~~ Aquerón ~~

En la página 163 empieza a narrarnos su propia historia. Ryssa se convierte en la amate de Apolo y él conoce a Artemisa en su templo. Ambos se sienten fascinados el uno por el otro nada más verse, él por su increíble belleza y su poder divino, ella por su belleza también y por su insolencia ante su presencia, no la teme, no la adora, la trata como a un igual. La diosa virgen y el puto, es casi de risa.

Notó el roce de sus labios en la parte posterior de la rodilla y comenzó a respirar con dificultad. Pero en ese momento sus labios subieron un poco más.
- ¿Qué estás haciendo ahora? – susurró al sentir el cálido roce de su aliento en el trasero.
- Besándote el culo. ¿No es eso lo que la gente hace?
- No de forma literal – respondió antes de soltar un gemido. Acababa de darle un mordisquito en una nalga.

La atracción es tan grande que Artemisa le deja besarla, sin poder resistirse. Tengo que decir que esa Artemisa virgen, inocente y casi tímida me ha sorprendido, es vulnerable y se siente sola, busca en Aquerón un consuelo, un amigo, y casi son el uno para el otro al principio, se dan felicidad y risas y compañía mutuamente, se salvan de la desgracia de sus respectivas vidas solitarias. Hasta que Artemisa le pide sexo y a partir de ahí todo cambiará, ella y su relación. Artemisa se convertirá en una arpía y Aquerón pasará a ser su juguete sexual, su capricho. Ella le ama y le odia a la vez, el problema es que Artemisa no conoce el amor, más que a sí misma, así que solo sabe hacerle daño, y le destruirá en cuerpo y alma. Otra vez le romperán el corazón al pobre e inocente Aquerón que lo único que quiere es que le quieran y que le traten bien pero solo obtiene sufrimiento y dolor.

- La gente destruye la belleza cuando la encuentra (…)
- ¿En serio lo crees?
- Me han atacado muchas veces por ese motivo. Si la gente no puede poseer algo, intentan destrozarlo.

Pero podrá humillar y hacer daño una y mil veces a Aquerón que él siempre termina perdonándola, porque es muy ingenuo y necesita tanto el amor, el cariño, la amistad… que es capaz de aguantar cualquier tormento solo por rozar cualquiera de esos sentimientos un solo segundo. Artemisa y Ryssa serán su perdición, la diferencia es que Ryssa cometerá errores que le causarán un gran mal pero con buena voluntad, intentando ayudarle, Artemisa por el contrario solo se ayuda y se preocupa por sí misma, y poco a poco se volverá cruel y destructiva. El cambio que realiza durante la historia es inquietante y fascinante, hasta convertirse en la diosa a la que todos odiamos, yo con todas mis fuerzas (quien esté de su lado es que está loco/a)

Asqueado consigo mismo, le ofreció el cuello y se sintió morir como un cobarde cuando ella aceptó el ofrecimiento.

Pero ¿qué otra cosa podía hacer? La disyuntiva siempre era la misma: follar o sufrir una paliza. Y la verdad fuera dicha, ya no sabía cuál de las opciones le resultaba más dolorosa. Una le dejaba cicatrices en el cuerpo. Y la otra, en el alma.

Artemisa se acercó y le cogió la barbilla, alzándole la cabeza para mirarlo directamente a los ojos.
- Dime, Aquerón, ¿confiarás alguna vez en alguien lo suficiente como para que libere tu alma?
Negó con la cabeza.
- Sabes muy bien que no. A tu lado he aprendido lo traicioneras que son las mujeres. Lo destructivo y peligroso que es el amor. Gracias por esta reticente lección, Artemisa. Era justo lo que necesitaba. Te aseguro que nunca lo olvidaré.

*** Segunda parte *** En el presente… Año 2008

Aquí es donde estaba deseando llegar desde que abrí el libro, y la parte que más miedo me daba, pero me ha encantado, Tory es una gran mujer para Ash y le ayudará mucho, él; al contrario, deberá truncar todos sus intentos por encontrar la Atlántida y luego deberá mantenerla a salvo de los peligros que ha desenterrado. Son una pareja divertida, ella no es una chica fácil ni débil a la que se pueda controlar o manipular, tiene mucho carácter.

- Es fácil cometer errores. Lo difícil es vivir con las consecuencias.
- Dímelo a mí. ¿Algún consejo que sirva para mitigar el dolor?
- Ojala tuviera alguno, pero no. Algunas cosas son demasiado fuertes como para olvidarlas. Lo mejor que podemos hacer es recoger los pedazos y hacer de tripas corazón para seguir adelante.
- ¿Eso es lo que tú haces?
- No, yo reparto hostias… Es más efectivo.

Hacen una pareja magnífica. Mientras Aquerón la protege e intenta salvar a la humanidad, una vez más, ella curará sus heridas, heridas muy profundas que ella tratará con su ternura, su inocencia y su fuerza. Vivirán situaciones peligrosas, serán atacados y perseguidos, morirán inocentes, la tensión es palpable, y también el amor que se abrirá paso entre el miedo y el dolor. Además en los peores momentos Ash contará con el apoyo de sus cazadores y será una escena muy emotiva, ahora es él quien necesita ayuda y se dará cuenta de que no está solo. Y cuando todo se arregle el final será muy bonito y conmovedor, el final que Ash se merece.

Podría decir miles de cosas más pero prefiero no hacerlo, debéis leer este libro y descubrir esta genial historia vosotros mismos, el pasado y el presente, tanto si sois fans de la saga como si no. Aquerón os robará el corazón y algunas lágrimas.

PUNTUACIÓN: PERFECTO, INMEJORABLE